Violencia de Género: Cuando la sede Judicial se convierte en tu agresor.

1/21

Estimados lectores, mujeres y colegas, el viernes 4 de Octubre fui testigo (una vez más) del bochornoso espectáculo y desprecio, tanto a la mujer víctima de malos tratos como a nuestra figura por funcionarios de un Juzgado de Violencia de Género. La denuncia de lo acontecido fue remitida al CGPJ.

En el día de hoy he presenciado como una mujer valiente, tras haber pasado un año en aceptar que ha sido una víctima de violencia de género, entre el miedo y la vergüenza, ha sido fustigada por la propia administración de justicia. He sido testigo directo de como una mujer con un estereotipo distinto al A-Z, culta, emprendedora e independiente económicamente y tener un carácter contendiente, pierde su derecho de victima.

Imagine por un momento, que durante el matrimonio, ha sido objeto de relaciones sexuales forzadas y no consentidas continuadas, vejaciones y humillaciones, que por miedo y vergüenza, por haber estado sometida a la doctrina de un tirano valiéndose de la gran diferencia de edad, estuvo callada durante años y cuando por fin, es valiente y decide denunciar, le digan que eso forma parte del pasado y que no lo podrá demostrar, así que mejor se ciña a los hechos recientes, el acoso y las amenazas.

Que después de los continuos cubos de agua helada que recibirá desde el primer momento que encuentra ayuda, y durante el proceso de la denuncia, le denieguen el derecho de estar acompañada de una persona de su elección desde el primer contacto con las autoridades y funcionarios, derecho contemplado en la Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la Víctima del Delito.

“Resulta novedoso que toda víctima, en aras a facilitar que se encuentre arropada desde el punto de vista personal, pueda hacerse acompañar por la persona que designe, sin perjuicio de la intervención de abogado cuando proceda, en sus diligencias y trato con las autoridades.

Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito.”

Indignación como Criminólogo, cuando LA JUEZ, decide comunicarme mediante el abogado de oficio, denegarle el derecho a la victima de ser acompañada por un PROFESIONAL COLEGIADO formado de entre otras en victimología (mi persona) con el fin de evitar y minimizar la victimización secundaria. No terminando así la negativa, que me trasmite el letrado en palabras de la LA JUEZ, que SOLO (jueces y abogados) son los únicos profesionales que saben, están cualificados y deben estar, despreciando así nuestra carrera y profesión.

Vuelva a imaginar, la victima se sienta en una silla con completos desconocidos, tiene que volver a contar los hechos, desconoce completamente el argot y la dinámica en dependencias judiciales, intenta expresarse y relatar hechos acontecidos a lo largo de 20 años, y mientras tanto va recibiendo continuas regañinas sintiéndose en la corte del Rey Arturo, como una completa plebeya.

Cuando por fin todo el tormento judicial esta acabando, porque el personal va aumentando, la victima quiere manifestar y hacer constar la vulneración de su derecho de acompañamiento, que además, le dieron por escrito en la comisaria de policía tras interponer la denuncia, y una vez mas, LA JUEZ, le deniega no recogiendo el mismo en las actuaciones.

Pero así no termina todo, porque mientras la víctima se encuentra declarando algunos funcionarios de justicia (el secretario) se dedican a cuchichear de la víctima, incluso momentos antes lo hacían con el abogado del denunciado, en presencia de la víctima e inclusive compartiendo risas. Mismo funcionario (colega de risas del letrado) que cuando entrega a la victima una citación, lo hace en tono chulesco, cortante y desafiante, con lo que seguramente pertenece a la misma especie.

No terminando el espectáculo, cuando la víctima se encuentra abatida y perpleja por todos los hechos suscitados, la letrada de oficio se le acerca y le indica que tiene que rellenar un formulario para que el colegio de abogados le abone la asistencia, insistiéndole en varias ocasiones : si el colegio no le abona, pues tendrá que hacerlo la víctima.